Una de las preguntas que más me hacen cuando alguien empieza a ofrecer presoterapia en su centro es sobre contraindicaciones. Es lógico: nadie quiere cometer un error. Pero también hay que saber diferenciar entre contraindicaciones reales y miedos injustificados que te llevan a rechazar clientes innecesariamente.
Contraindicaciones absolutas en estética
Hay situaciones en las que la presoterapia no se debe realizar bajo ningún concepto en un centro de estética:
- Heridas abiertas o lesiones cutáneas activas en la zona a tratar
- Cirugía reciente en la zona (menos de 6-8 semanas, según la intervención)
- Implantes recientes (prótesis, rellenos dérmicos, hilos tensores) en la zona
- Trombosis venosa profunda activa o historial reciente
- Embarazo (precaución general)
- Marcapasos u otros dispositivos electrónicos implantados (especialmente relevante si combinas con EMS)
- Cáncer activo o en tratamiento (se recomienda siempre derivar al médico)
Situaciones en las que debes consultar o adaptar
Hay otras situaciones en las que no es una contraindicación absoluta, pero sí conviene adaptar el protocolo o asegurarte antes:
- Varices pronunciadas (trabaja con presiones más bajas y evita zonas muy afectadas)
- Diabetes (la sensibilidad de la piel puede estar alterada; usa presiones más moderadas)
- Hipertensión controlada (no es contraindicación, pero conviene saberlo)
- Personas con piel muy sensible o dermatitis activa
La ficha de cliente: tu mejor herramienta
La forma más profesional de gestionar las contraindicaciones es tener una ficha de cliente bien estructurada. Antes de la primera sesión, el cliente completa una ficha con:
- Datos básicos y de contacto
- Motivo de consulta (qué busca con la presoterapia)
- Historial de intervenciones recientes
- Condiciones de salud relevantes (que puedan afectar al servicio estético)
- Firma de consentimiento informado
Esta ficha te protege a ti profesionalmente y demuestra seriedad al cliente. No es burocracia: es un estándar profesional que hace más seguro el servicio para ambas partes.
Qué hacer cuando no estás seguro
Si un cliente llega con una situación que no conoces o no sabes gestionar bien, la respuesta correcta siempre es: "Primero consulta con tu médico y vuelve con su visto bueno." No es una negativa, es profesionalidad. Un cliente que entiende que estás siendo cuidadoso con su seguridad confiará más en ti, no menos.